martes 17 de noviembre de 2009

Maradona y el Teatre de Artá

Como suponía, Juan Matamales, director del Teatre de Artá, ni ha dado señales de vida. Muy típico mallorquín esta actitud. Él se guardará la ofensa (si es que es ofensa) para devolvérmela aunque sea dentro de treinta años. Y si puede llegar a devolvérmela, nunca será directamente, siempre será a través de otras personas. También muy típico del carácter mallorquín.
Estaba casi seguro que se metería el rabo entre las piernas y callaría intentando que mi escrito lo lea lo menos gente posible y así poder seguir en el puesto por el que debe cobrar un buen dinero.
En el fondo le doy la razón al señor Matamales. Este tipo de gente que dirige estos teatros olvidados no suelen tener otras opciones de trabajo, por lo que no se pueden permitir el lujo de entrar en polémicas que puedan hacer peligrar su puesto, seguramente dado a dedo políticamente.
Lo entiendo... aunque no lo comprendo.

Y como no he podido conseguir ninguna fotografía del señor Juan Matamales para subirla a mi blog, utilizaré una de Maradona, que no tiene nada que ver con el director del Teatre de Artá, pero que ahora está de moda por sus ordinarieces. Tengo que reconocer que el jugador argentino siempre me ha parecido una monea (ahora arangután) sin ningún tipo de clase ni educación. Actualmente, incluso me da un poco de asco con ese aspecto que tiene. Lo siento por los argentinos que se quieren tanto.

lunes 16 de noviembre de 2009

John Bell y Movistar

El otro día tenía un problema con mi moden Movistar. No había forma de conectarlo, por lo que llamé al 1004. Hice tres llamadas y cuando tres sudamericanas me habían pedido todos los datos y me pasaban a otra sección, se me cortaba la comunicación. Entonces llamé a otro número y me atendió otro sudamericano que no se enteraba de nada. Cansado colgué. Hice una quinta llamada y una sudamericana me dijo que llamara al 900 10 10 10 que allí me solucionarían el problema. Le dije lo que no hay en la cartilla. ¿Por qué nadie me había dicho que llamara a ese número?
Más cabreado que una mona, llamé a ese 900 y se puso otro sudamericano que me mareó una hora para decirme que no encontraba el problema. Yo le dije que me diera soluciones, que llamara a alguien. Él me dijo, muy tranquilo, que fuera a la casa donde lo había comprado. Pero si usted me dice que el modem está bien, le grité. Y él, tranquilísimo, volvió a repetirme que no podía hacer nada. Impotente y con unas ganas tremendas de coger del cuello a alguien, volví a intentarlo.
Esta vez me atención uno que hablaba perfectamente castellano, por lo que deduje que era español. Me tuvo veinte minutos de reloj al teléfono haciendo pruebas para decirme que no entendía como no me funcionaba el modem. Al final me dijo que me llamarían en tres días unos técnicos. Cuando me dijo que no colgara porque me harían unas preguntas sobre el trato recibido, colgué. Con un estado de ánimo terrible, me fui a ver a John Bell, un mago y amigo que trabaja en PC BOX para contarle lo sucedido. Él, tan campechano como siempre y amigo de sus amigos, me dijo que abriera el ordenador y lo encendiera. Así lo hice, y en un plis plas, tocando cuatro botones, me hizo funcionar el modem.
No sé si lo hizo con su maravillosa magia, pero ahora el modem me funciona. ¿A quién contrata Telefónica? ¿De dónde se trae la gente que nos atiende por teléfono? ¿Qué sueldos les pagan? ¿Por qué no hay tan pocos españoles atendiendo? Son preguntas muy interesantes que habría que hacerles a los responsables de Telefónica.

John Bell, además de ser un mago estupendo, es todo un personaje a tener en cuenta. De padre inglés y madre gallega (su madre tiene Casa de O Pulpo en El Arenal), este mallorquín empezó con la magia gracias a aquel entrañable juego que se llamaba Magia Borrás, y, ahora, es todo un experto. Por ejemplo con las cartas te hace ver en colores de lo anonadado que te quedas al ver sus juegos de manos.
Pero no es un mago normal y corriente, el se preocupa por los magos y su entorno. Por ejemplo, hace poco estuvo con un grupo de ellos en Las Vegas en la conferencia de la Magia Nacional de EEUU. Siempre tiene actuaciones los fines de semana, aunque se queja que la magia en Mallorca está un poco abandonada.

viernes 13 de noviembre de 2009

Juan Matamales y el Teatro de Arta

Apreciado, Juan Matamales, director de el Teatre de Artá.

Hoy se ha puesto en contacto con usted la gerente de Sala 7 Teatre, que están montando El Velódromo, una función mía de la que también soy el director. Y usted, amablemente, les ha dicho que le manden una sinopsis de la función, y que quiere venir a ver la obra cuando esté montada, para luego, según su opinión, sea digan de hacerse en su teatro o no.

Desde este humilde blog, le agradezco que nos haya atendido por teléfono y que me de la oportunidad de recibir su opinión profesional sobre la historia (por si hay que cambiar o suprimir algo), y, posteriormente, su crítica constructiva del ensayo que ha pedido ver.

Me han dicho que usted me conoce a mí, pero resulta que yo no lo conozco a usted. Es un fallo por mi parte, porque dirigiendo un teatro tan importante como el de Artá, seguro que ha dirigido alguna película (yo dirigí la primera película comercial de la historia de las Illes Balears); o habrá creado algún teatro alternativo (yo creé el primer teatro alternativo de las Illes Balears hace 35 años); o habrá dirigido algún cortometraje en 35 mm que luego le han seleccionado en algún festival (mi segundo cortometraje, La rosario y el Pinzas –Youtube- consiguió el Premio al Público en el Festival de Cine de San Sebastián 1983, convirtiéndome en el primer mallorquín ganador de un premio en un festival de cine); o seguramente viene del mundo de la dirección teatral (la última función que dirigí en Madrid (Teatro Mayor de 800 butacas) permaneció en cartel 5 semanas, con Juan Carlos Naya, icono del Teatro Español de Madrid, de protagonista, recibiendo unas críticas inmejorables); o quizá haya dirigido obras en Mallorca, como yo, que creo que habré dirigido unas 40, entre ellas unos diez clásicos; o a lo mejor es dramaturgo y le han editado, a nivel nacional, unas treinta funciones, como a mí; o a lo mejor es autor de una obra como la mía: Esta noche hay que matar a Franco –Aquesta nit hem de matar a Franco- que no se deja de representar por grupos universitarios y amateurs en toda España; o a lo mejor ha sido actor y ha protagonizado una película (como actor habré hecho unas 30 películas) con Victoria Vera, como yo; etcétera.

Seguramente habrá hecho todas esas cosas y más, para atreverse a pedirme una sinopsis de mi función y decir que quiere ver una representación, porque de lo contrario no lo entendería.
Claro está que a lo mejor es un facha (aclaración: fachas hay en las Derechas y en las Izquierdas, no confundir) admirador de Franco y se ha quedado con la copla de la Censura franquista.
O a lo mejor es un radical y sólo habla y entiende en catalán (no confundir catalán con mallorquín) y no quiere ni oír hablar de Valle-Inclán, Buero Vallejo, Lorca, y la madre que los parió, y se conforma con ver a Xesc Forteza los domingos por la noche en IB3, Diabéticas Aceleradas y Ses Grases.
O a lo mejor no es nada de todo esto y es simplemente un funcionario metido en política; si fuera de esto último, la verdad es que no necesitaría ser ni saber de nada, le bastaría estar afiliado al Partido.

Mi madre siempre dice que con Franco se vivía mejor (yo no opino lo mismo), pero lo que sí reconozco, es que los de izquierdas, los que estábamos contra él éramos de izquierdas de verdad, con cojones, ahora se confunden los de Izquierdas con los de Derechas y, a veces, son más fachas los de Izquierdas que los de Derechas.

Señor Juan Matamales, no sé que edad tiene, pero lo que usted está haciendo con su teatro es fascismo puro y duro. Usted no es nadie para pedirme a mí una sinopsis y ver mi función. ¿Qué hace dirigiendo un teatro? Lo que debería hacer es dejar su puesto a otra persona que se lo merezca más que usted y que conozca la trayectoria profesional de Martín Garrido, un servidor… pero no de usted ni de su Partido.

Pero vivimos en un país democrático, ¿no es eso lo que queríamos los de izquierdas? Seguro que usted sabe encajar las críticas constructivas y se pondrá en contacto con nuestra gerente (salasieteteatre@gmail.com y le dará fechas para El Velódromo disculpándose por creerse un censurador de los de Paco. Porque seguro que piensa que la Cultura no tiene color. ¿O lo que va a hacer es meter el rabo entre las piernas y callar y seguir cobrando por un trabajo que quizá que no se merece?
Recuerdos a Serafín Guiscafré que vive en su pueblo, un gran amigo y un hombre de teatro.

jueves 12 de noviembre de 2009

Un señor llamado RAFA FORTEZA

Esta mañana Luisa, Jerónima, Amelia y Pepe González, nos hemos encontrado con Joan Simonet, el alcalde de Alaro, para concretar las previas de mi próxima función antes de estrenar en el Auditorium de Palma. Estaremos en Alaro los días 4, 5, 6 de diciembre.
Después hemos ido a comer a Traffic, justo en frente del Ayuntamiento, y me ha ocurrido una cosa insólita que no recuerdo la última vez que me pasó (si es que me pasó).
A los dos minutos de estar sentados el pintor Rafa Forteza se ha acercado a mí para saludarme, y yo, que lo veo de uvas a peras, lo he confundido y lo he saludado efusivamente porque creía que era un amigo de la infancia. Pero luego, cuando me ha dicho, muy educadamente, que no estaba de acuerdo con lo que yo había escrito sobre su obra en mi blog, me he dado cuenta de que era Rafa Forteza.
El señor Forteza me ha invitado a ir a su estudio que tiene Alaró para que pueda comprobar lo que ha pintado y lo que pinta para que pueda opinar con conocimiento de causa. Me ha parecido bien y así lo haré en cuanto pueda.
Pero tengo que reconocer que el señor Forteza me ha desarmado con su humildad y sencillez, poco común entre los pintores, y menos si eres uno de los más cotizados de las Baleares, que es el caso de Rafa Forteza.
No sé si me gustará su obra cuando me enseñé otras cosas que pinta, pero lo que sí tengo claro, es que el señor Forteza, a partir de ahora, va a tener todo mi respeto como persona y como artista, porque venir a decirme a la cara que no está de acuerdo con lo que escribo de él en mi blog, hay que tenerlo muy claro.
Cuando escribí ¿Queridos mallorquines?, daba un rapapolvo a algunos mallorquines, nadie, absolutamente nadie, vino a decirme a la cara que no le parecía bien lo que había escrito.
El diálogo es para que la gente se entienda, y rectificar es de sabios, decía mi padre.
Un 10 para Rafa Forteza.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Feliz cumpleaños señor Garrido

Son las doce de la noche y acabo de llegar a mi casa. Vengo de cenar con mi hijo, Bea y Pepe González, un amigo y actor, el que hizo de Lazarillo.
Hemos cenado en Bruenlo y ha invitado mi hijo, que me ha regalado El frío modifica la trayectoria de los peces, un libro de Pierre Szalowski, que dentro de un rato empezaré a leer.
He cumplido 57 años y me siento fatal, no llevo bien la edad, quizá por la falta de trabajo, quiza por el tiempo que he perdido en mi vida, no lo sé, pero cuando cumplo años se acentua mi depresión. Y la verdad es que no me puedo quejar, la vida me ha ido bien, lo que pasa es que me he confundido de orden: cuando debía estar estudiando, trabajando o pensando en mi futuro, me estaba divirtiendo. Tendría que haberlo hecho al revés y ahora estaría mejor. Pero cuando uno es joven (a mi la juventud me duró hasta los 40) se equivoca, es ley de vida.
Me acuerdo que mi padre decía que me iba a ver muy tirao, cuando me veía llegar de juerga a las nueve de la mañana cada día. ¡Qué razón tenía!
En fin, no quiero dar la vara a nadie. Feliz cumpleaños, Martín.
Por cierto, Lazarillo de Tormes ha ido como el culo, a pesar de que todo han sido alagos.
Hoy mismo he hecho la lectura de una función que me gusta a mí, de las mías, que a más de uno le va a dar por culo. En esta sí que estoy seguro que habrá gente. No digo el título porque me lo copiaran, como han hecho con Lazarillo. La verdad es que en esta isla la originalidad brilla por su ausencia.

domingo 8 de noviembre de 2009

El Ondas para Jorge Javier Vázquez

“Desde que supe que había ganado el Ondas no paro de llorar.”

Esto es lo que dijo Jorge Javier Vázquez, ex presentador del Tomate y actual presentador de Sálvame diario, cuando se enteró de que le habían concedido el Premio Ondas por su labor de presentador. Hasta hora (no sé en qué lugar va a quedar el Premio después de esto) el Ondas había sido un reconocimiento a la labor de un periodista. Ahora, dándoselo a este señor con su compañía de esperpentos, no sé qué va a pasar.
Yo comprendo a Jorge Javier porque yo también lloraría… pero de pena y vergüenza. Si Paco (Franco) levantara la cabeza, raparía la cabeza a los siete y los metería en la cárcel. Pero Paco ya está muerto (gracias a Dios) y eso no va a suceder porque estamos en un país (teóricamente) democrático y uno puede decir lo que quiera, como por ejemplo en el programa Sálvame diario. Se puede faltar al respeto, insultar, contar experiencias en la cama o cuando te ponen los cuernos, desgracias íntimas, desengaños amorosos, vejaciones, sexo, violencia, humillaciones, ordinarieces. Vamos, casi todo lo que no se habla en un programa serio de televisión.
La única disculpa (si la tiene) a esta ordinariez de programa que da para vivir muy bien a gente que seguramente estaría trabajando de reponedor en cualquier gran superficie, es que las televisiones privadas tienen que salvarse como puedan y al precio que cueste. En este caso, contratar a estos 7 magníficos, que le darían caguera a Yul Brynner si los viera.

sábado 7 de noviembre de 2009

LA TOYA Y EL CUACAMAYO DE MICHAEL JACKSON

“Todo está bien, Michael, no te preocupes. ¿Cómo están los niños? Míralos, están divirtiéndose en el jardín.”

Estas palabras han sido dichas por el guacamayo de Michael Jackson a la familia, según ha declarado su hermana La Toya (me gustaría preguntarle algún día a esta chica porqué se puso ese nombre), convencida de que el cantante se comunica con el pájaro desde el Más Allá.
Hay que ver como son estos espíritus. Y que me dicen de lo originales que son. Nada de comunicarse en susurros ni en jeroglíficos ni en señales, no, se comunican a través de pájaros. Y si Michael hubiera tenido un cerdo como George Clooney, hubiera sido a través del cerdo, faltaría más.
Pero La Toya no se conforma con hablar con su hermano a través del guacamayo, no, ahora va a contratar a un medium para comunicarse más cómodamente. Porque resulta que ella siente la presencia de su hermano en la casa.
También tiene intención de contratar a unos expertos en parasicología e instalarlos en su casa para grabar a Michael por las noches (los espíritus sólo se aparecen por las noches y si puede ser en cuartos oscuros, por si alguien no lo sabe). Y si todo va bien, La Toya rodará un documental sobre el tema que sólo se exhibirá en los cines de todo el mundo una semana (cosas de marketing), ni un día más ni uno menos. Donde el guacamayo tendrá un papel importante. Antes de que se ruede este documental, el guacamayo ya tiene dos ofertas para el cine. Una de ellas es trabajar con Tom Cruise.
Estamos jodidos, como diría mi amiga Paquita Porcél.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Lazarillo de Tormes y Serafín Guiscafré








Mi última experiencia teatral, Lazarillo de Tormes, ha sido la gota que ha colmado el vaso para que no haga de nuevo teatro en esta isla. La vez anterior estuve quince años en volver a montar una función, en esta ocasión espero no volver nunca.La obra ha sido un fracaso en toda regla. O la gente no está acostumbrada a verme dirigir clásicos o es que la crisis ha llegado al teatro. No me refiero a Maribel Verdú, que lleno con Un dios salvaje, ni a Emilio Gutierrez, que estuvo dos días de los cuales no llegó nunca a llenar media platea, pero no bajó de cuatrocientas personas. Más o menos lo mismo que el gran Boadella.
Soy un hombre de teatro. A los dieciocho años escribí mi primera obra: Los comediantes de la vida, y la estrené en el Auditorium de Palma animado por don Marcos Ferragut. Estudié teatro durante tres años bajo la dirección de Trino Trives. Poco después cree el primer café-teatro de la isla: Babel's, donde representábamos obras cortas de autores prohibidos con Franco. He recorrido varias veces España como actor con varias compañías, he sido coprotagonista en Sola en la oscuridad, en el Teatro Real Cinema de la plaza de la Ópera de Madrid, dirigido por Ricard Reguant (Chicago, Gease, Cantando bajo la lluvia); he dirigido mi obra Marlene, con Juan Carlos Naya y Fernando Acaso de protagonistas, en el Teatro Mayor de Madrid, permaneciendo cinco semanas en cartel, etcétera.
Con esto quiero decir que llevo más de treinta años viviendo del teatro y he pisado la mayoría de escenarios de este país, pero nunca en mi vida he encontrado una plaza tan mala como Mallorca.
Cuando empecé a hacer teatro como profesional, oí decir que nadie quería venir a Mallorca porque era una plaza muy mala. La gente no iba al teatro, decían. Y yo no me lo creía. Ahora, a mis cincuenta y seis años me doy cuanta de que no ha cambiado nada. Los mallorquines no van al teatro (excepto Xesc Forteza, las Diabéticas aceleradas y el Casta), no están educados para ir al teatro. Aquí están educados para hacer hoteles, discotecas y restaurantes, y no lo digo en plan peyorativo.
Un ejemplo son los colegios. Los profesores o la política de los centros de enseñanza, pasan de teatro olímpicamente. Luego nos quejamos de que la juventud es idiota. No podemos exigirles nada porque nosotros también lo somos.

El teatro es parte de nuestras vidas, por eso siempre se escribirá con letras mayúsculas en la historia de la humanidad. Es el vivo sentir de la comunicación con los demás y debería ser una asignatura más en los colegios, como son las matemáticas o la gramática. En el caos del mundo en el que vivimos, necesitamos sentirnos acompañados por alguien, que subido a un escenario, nos regale la poesía de su voz y la historia cómica o dramática de un dramaturgo que refleja la vida misma, la que a veces no queremos ver, pero que está ahí. Nuestra obligación es combatir, abrir una nueva vía en apoyo de una de las vigas maestras de nuestra cultura: el teatro. Si profundizamos nos daremos cuenta de que el teatro es una cuestión de fe, que exige creyentes. Podrán ser muchos los experimentos, las búsquedas de nuevos modos expresivos, tan esenciales para el mundo escénico, pero su verdadera fuente siempre será la vida, dicho así, con mayúsculas. Y eso lo entiende perfectamente yo, un hombre de teatro con una trayectoria más que suficiente para que merezca respeto y admiración en este desolado mundo cultura mallorquín, desgraciadamente en manos del PSM, que es como un cáncer para la cultura.

En Lazarillo de Tormes he contado con cuatro actores de los mejores de la isla: Lola Paniza, Joan Ferragut, Pepe Gaonzáles y Martín Garrido. Y lamentablemente nadie de ninguna televisión ni de ninguna compañía ha venido a verlos, ni siquiera los patéticos críticos de los periódicos se han diganado a aparecer para hacer la crítica correspondiente. Ahora, eso sí, cuando viene la Verdú, el Gutierrez Caba o el Boadella, corren a pasar gratis al teatro. Y nunca van solos, para colmo van con novias o mujeres como Javier Matasanz (nunca sé si su nombre se escribe así), un crítico muy simpático que no se entera nunca de que va la película, pero sí se saca sus buenos dividendos editando Fancine. Por cierto, la mitad de esas revistillas van al contenedor del reciclaje. Lo he podido comprobar, de hecho escribí un artículo y me lo censuraron.

No se crea nadie que soy un resentido, ni que odio a alguna persona, todo lo contrario. Lo que sí llevo encima es una decepción tremenda. Y para qué engañarnos, esto nunca cambiara, siempre seremos La isla de la calma, y en la peninsula nos seguirán conociendo por eso, no por nuestra cultura. La prueba está a la vista.

En la foto está Serafín Guiscafré, el primer gerente que tuvo el Teatro Principal durante el Cambio. Yo tuve la suerte de trabajar con él y tener una larga relación que aún dura. Y recuerdo que siempre nos decía que a los mallorquines había que educarlos para ir al teatro, que no bastaba ir a ver a Xesc Forteza, que había otro teatro mucho mejor y más interesante. Por eso su política en el Teatro Principal era traer compañías buenas sin importarle la lengua en que estaban interpretadas.
El teatro es universal, sin barreras -decía-. No podemos dar la espalda a Valle-Inclán, Lorca, Buero Vallejo porque escribían en castellano. Sería un crimen. ¡Cuánta razón tenía el hombre!
Serafín Guiscafré también es un hombre de teatro, como yo, que está a años luz de los mediocres que dirigen los teatros en Mallorca.

lunes 2 de noviembre de 2009

El gran José Luis López Vázquez

A mediados de los ochenta le seleccionaron en el Festival de Sitges una película al director catalán (ahora metido en lo paranormal) Sebastià D’Arbó, que no recuerdo si se titulaba Acosada o El hombre que surgió del pasado; tampoco tiene importancia. Pero lo cierto es que los protagonistas eran Victoria Verá y yo mismo.
En ese festival conocí a José Luis y Agustín González, estaban los dos en habitaciones pegadas a la mía. Como ocurre en todos los festivales, los actores invitados vamos a todas partes juntos, y así pasó en Sitges. Por lo que pude conocer un poco a los dos astros, verdaderas estrellas en la pantalla, pero muy diferentes en la vida cotidiana.
Por ejemplo, José Luis era el actor más serio que he conocido en mi vida. Y la verdad, es que cuando lo tenía delante, hablando todo serio conmigo de cine o teatro (los actores siempre hablamos de nosotros y nuestra profesión) no podía mentalizarme que aquel hombre bajito me había hecho reír tantas veces persiguiendo suecas. Fue una experiencia religiosa, como cantaba el Iglesias junior.
En las largas sobremesas que tuvimos, nunca lo oí hablar mal de un compañero ni de un director. No se avergonzaba de ninguna de las películas que había hecho, y decía que el actor español no se podía permitir rechazar un papel.
Nunca volví a coincidir con José Luis, pero de él tengo un entrañable recuerdo, aunque si tengo que ser sincero, lo encontré un poco amargado.

Madona

Que vaya por delante que yo soy antifranquista, pero como soy objetivo (nací así, no es mérito mío) tengo que reconocer que la vida con Paquito (Franco) era más real, al menos en algunos aspectos. Ahora, en los 2000 es casi todo mentira. Por ejemplo la publicidad y la imagen que nos dan de las actrices o modelos, que gracias al fotochop, salen perfectas físicamente, cuando están lejos de serlo. Y eso es perjudicial para la juventud actual que se crea un mundo falso y superficial.
Es normal que los jóvenes de hoy en día no tengan claro a dónde van ni de donde vienen. No saben quien es Valle-Inclán pero sí saben lo perfecta que es la cara y el cuerpo de Beyoncé.
Un claro ejemplo son las fotos de Madona, que siendo poca cosa físicamente, aparece como una señora muy apetecible en las fotos. Con Paquito las señoras que se dedicaban al espectáculo eran más reales, sólo iban maquilladas y se les daba algún que otro toque fotográfico, pero nada más. Ahora es una mentira sublime.
Es como las ofertas de los viajes, que cuando vas a comprar el billete resulta que es el triple de caro por una serie de oscuras razones. Ahora, mujeres normales aparecen impresionantes en fotos, y eso me parece mal, porque desgraciadamente hay muchas chicas que quieren ser como ellas.
El pueblo siempre ha sido engañado por los de arriba, pero, al menos, los políticos deberían prohibir esta tomadura de pelo, tan impresionante, a la gente que les vota.